actualidad

KEIKO

Mi programa de gobierno
es indultar a mi padre,
poco antes de irse al infierno
y aún antes de que le ladre
en la oreja Belcebú,
por la hermosa corrupción
que él consagró en el Perú
y es digna de admiración.

Él nunca a nadie mató,
más bien ordenó matar,
se los puedo jurar yo
que siempre lo escuché hablar
de lo lindo que había sido
robar de todo y tupido,
mas cuando hay que asesinar
no hay nada como encargar.

A mi madre la ignoré,
dejé que él la torturara
y que la hiciera puré
sin que esto a mí me importara,
por tan noble antecedente
de hija desinteresada,
quiero ser su presidente
para volverlos pomada.

Nicolás Yerovi

Tal vez ya olvidamos estos episodios que dibujan a una hija desamorada e interesada que hoy posa amorosa y tierna con una criatura en brazos y un esposo de apoyo en segundo plano.

Nos informamos a través de los medios de madres que abandonan a sus hijos, pequeños aun, por diferentes motivos, sea en parques, puertas de domicilios, baños, etc. No nos informan de adultos que abandonan a sus padres de diferentes maneras, sea en asilos, en hospitales o en sus propios hogares.

El segundo caso es menos publicitado, pero se da, y se dio por los años 2000. Recuerdo a una Susana Higuchi casi balbuceando ante las cámaras, cómo narraba las torturas a las que fue sometida por su esposo, con la complicidad de su “gemelo” Montesinos, en los sótanos del Ministerio de Guerra y cómo sus hijos, encabezados por la flamante congresista Keiko, la hacían a un lado para colgarse del poderoso Presidente y la ya rica fortuna que asomaba sus fauces desde los dormitorios de palacio.

Ninguno de sus hijos la apoyó. Y Keiko, como “heroína”, pasó a usurpar su lugar como Primera Dama, lugar donde los aromas de la corruptela y la fortuna mal habida doparon a tan inocente doncella, manteniéndola adormecida hasta estos días.

Canjear el amor materno por el poder y el dinero no es de gente sana, sea de arriba o de abajo, del medio o del costado. Pero nuestro pueblo olvida y premia. Alcahuetea y goza con la corruptela, aunque esta le quiebre los huesos.

Puedo aceptar la ignorancia intelectual, pero no acepto la ignorancia del alma, la ignorancia de sentimientos, debido a ello es que estamos sumergidos cada vez mas en el fango de la corrupción y la desvergüenza, de la confusión y la mentira.

Se ve en todos los niveles socioeconómicos: La carencia absoluta de valores es bandera que flamea en casas y parques. En nombre de la modernidad y la mente abierta, cualquier barbaridad es pasada por alto y hasta defendida con uñas y dientes.

Los engaños, la mentira, la infidelidad y la huachafería nos invade por todos lados.

El orden mental, que en sicología se llama cordura, dio paso al desorden mental que es la locura y reina a sus anchas en nuestra sociedad. Ese mismo desorden en lo emocional hace confundir afecto con conveniencia y educación con alcahuetería. Negocios con inmoralidad y buenos modales con hipocresía. Habilidad con “cabezazo” e infidelidad con viveza. Buen empresario con explotador y rating con “todo vale”.

No borremos con la mano izquierda lo bueno hecho con la derecha.

No nos llame pues la atención que Keiko sea ungida Presidente de la Nación; que el "Zorro" azotador sea ídolo de las mujeres, que la “zorra” esté en busca de una pareja menor que ella y que nuestra popular Angie, ahora sea un angelito.

¡Cómo nos gusta la pachamanca!

SOLRAC

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